
La historia se desenvuelve en un pueblo sin nombre, en tiempos dónde la vida cotidiana impone una serie de necesidades artificiales.
Por cosas del destino y de la mano del progreso, aparece la USAME (universal de servicios a su medida) una compañía que viene a satisfacer todas las necesidades del mundo contemporáneo. Sin embargo, también en la escena se hacen presentes el señor García y la señora Castaño, quienes en medio de tantas presiones del mercado siguen convencidos de vivir una vida más tranquila,
“sin esas cosas que uno no va necesitando”.
Una obra que invita a pensar en las cosas esenciales de la vida, y a la vez hace una crítica a las formas de consumo desmedido de productos que atentan contra el medio ambiente. Asimismo, la puesta en escena también señala la importancia de una responsabilidad y cuidado de la naturaleza, de una ecología de la vida que genere bienestar para todos.